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Mostrando entradas de marzo, 2017

LA BATALLA POR EL EDÉN: TRIGÉSIMO LLAMADO

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CUANDO EL CREADOR ESCUCHA LA LUZ EN EL VIENTO

Un cortejo de silencios
vuelan sobre los ríos de la Torá.
El canto mueve sus palabras.
Se hunde
en una muñeca de nieve.
La luz pulsa los cabellos del amor.
Florecen sueños rojos.
Brotan 
desde las ramas de un árbol.
La muerte oculta su nombre dentro del agua.
Una marioneta rosa
abre su ternura.
La inocencia cierra los párpados.
No hay "bien" que no sea el "mal" que evites oír.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO NOVENO LLAMADO

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De la noche al amor el alma se abre como un órgano interior. Es la vibración que deja en silencio la madrugada. Olfatea en la quietud del Ser. Atraviesa un misterioso gemido de cenizas. La luz es un manantial que se hunde en su propia imagen. Animales de plata sitúan su corazón sobre un canto olvidado. En ese instante 
las caricias se suicidan.  Son como un cuerpo sin nadie. Mudas para siempre. Los reinos del universo hacen aberturas en su propio deseo. Un inválido dice: 
"el sexo es el miedo de una muerte que no sabe". Los cinco sentidos hunden sus caprichos.
Cantan, adheridos al viento. Las lágrimas son casas.
Y sonríen.
...también lloran desde sus orillas.


LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO OCTAVO LLAMADO

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AGUA DE LUZ PARA EL PALACIO LILA DEL OTORGAMIENTO

Unos pasos laten de amor.
La llama interna se pone dulce en mi voz.
Allá,
lejos,
en la lluvia,
el perfume de la pantalla crea un nuevo silencio.
Un lugar
habla y se oye en un hilo de unión.
Canta
con el rostro asomado a su cuenco vacío.
Seguramente
vendrá ausente la presencia de la vida.
El olvido es un jardín para la mente.
Tanto estoy al otro lado
que me confundo dentro mí.
Es preciso sacar la ausencia
del sonido de las lágrimas.
El otoño se vacía.
Es un animal pequeño.
La noche ama a su prójimo como a sí misma.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO SÉPTIMO LLAMADO

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CORAZÓN DE PIEDRA Al corazón de piedra se le vuela el tejado.
Usa palabras.
Hablan.
Parecen llamas que quieren abrir una puerta.
Amanece con la ventana cerrada.
Es un antiguo lugar sin latidos.
Se balancea en un árbol marcado con pájaros negros.
Los colores contemplan cómo sus aguas
se van en el sonido de la noche.
El alma se aproxima y cae desde sí misma.
La muerte tiene su color extraviado.
Los ecos cantan.
La distancia se apoya en un muro abandonado.